Es un año para moverse, sí, pero recordando que el verdadero poder no está en la velocidad, sino en la dirección.
Conectarte con ellos es una manera de recordar tu propia naturaleza cíclica y equilibrar tus energías internas.
Así como las llamas transforman la materia, nosotros también podemos transmutar nuestra energía interior.
Recordar a quienes partieron nos recuerda también nuestra propia impermanencia y nos invita a vivir con más consciencia, gratitud y amor.
El otoño es una oportunidad para alinearnos con los ciclos de la vida y aprender a soltar lo que ya no nos nutre.
Vivir el otoño con conciencia significa abrazar la introspección, cultivar la gratitud y permitir que los cambios se conviertan en oportunidades de crecimiento.
El aura está compuesta por varias capas o cuerpos energéticos que interactúan entre sí, y que reflejan tanto el equilibrio interno como la influencia del entorno.
Ya sea que los lleves contigo, los coloques en tu hogar o los incorpores en rituales, su poder radica en la intención con la que los utilizas.
Desde tiempos ancestrales, las plantas han sido aliadas poderosas para la sanación, la protección y la limpieza energética.
Su objetivo es liberar bloqueos energéticos, armonizar el aura y traer de vuelta la ligereza y claridad interior.

