Tanto la intuición como el miedo pueden presentarse en forma de una sensación incómoda. Pero mientras una nos protege, el otro nos limita.
La intuición se manifiesta como una corazonada, una claridad repentina o una sensación corporal que te indica si algo se siente bien o no.
La intuición es la brújula del alma. Aprende a escucharla y siempre te llevará en la dirección correcta.

