Vivimos en un mundo que constantemente nos empuja hacia afuera de nosotros mismos. Notificaciones que exigen atención, listas de tareas que se acumulan, voces ajenas que nos dicen quiénes deberíamos…
El estrés suele asociarse con el exceso de trabajo, las responsabilidades o el ritmo acelerado de la vida moderna. Sin embargo, desde una perspectiva holística, el estrés no solo afecta…
El cuerpo no es la prisión del alma, es su hogar; es el único lugar desde el que puedes habitar este mundo, sentirlo, amarlo y transformarlo.
La energía femenina representa el principio receptivo de la vida. Está relacionada con la capacidad de sentir, nutrir, crear y conectar.
Existe una energía vital que nos anima, nos conecta con la vida y con nosotros mismos.
El sexo excesivo o inapropiado se consideraba una causa frecuente de enfermedad; pero el sexo armónico, practicado con conciencia, era visto como un medicamento.
La energía masculina está relacionada con la acción, la dirección, la estructura y la capacidad de manifestar en el mundo aquello que imaginamos.
La sanación más profunda es recordar quiénes somos antes de que el mundo nos dijera quiénes deberíamos ser.
La energía sexual bloqueada se manifiesta en tensiones físicas crónicas, fatiga inexplicable, falta de creatividad, irritabilidad y desconexión emocional.
La meditación desencadena una cascada de eventos neurológicos, estructurales y químicos que reconfiguran nuestra mente desde sus cimientos.

